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Opinión Enero 20, 2019, 11 29am

Tres fotos con Luis Aznar


Autor: Esteban Lo Presti


Luis fue el primer profesor que tuve en la Universidad. No, no en Teoría Sociológica (cursé esa materia con otra cátedra). Era 1986 y, como alumno de quinto de secundaria, me anoté en un experimento que la UBA estaba haciendo, el programa para cursar materias del Ciclo Básico Común, UBA XXI. En una época donde no había internet ni computadoras de escritorio, la Universidad lanzaba un programa de educación a distancia. Las clases de apoyo se transmitían por Radio Nacional y Luis era uno de los docentes que salía por el éter. Claro, yo no tenía idea de quien era, ni que años después tendría la oportunidad de conocerlo muy bien. Tengo grabados en algún TDK esas clases por radio.
Lo conocí personalmente en la carrera, cuando él era director y yo un militante de Franja Morada. Me tocó votar como consejero de Junta la primera reforma de la carrera que impulsó. Fue un Director de puertas abiertas y abierto al debate. También fue, por esos tiempos difíciles, presidente del directorio de Eudeba. Era también un gran compañero de muchas batallas en la Facultad de Ciencias Sociales. Un optimista siempre. La noche que los graduados dieron el batacazo que habilitaba la reelección del Negro Portantiero, cuando por dos votos de diferencia se cerró el escrutinio, el único que ya desde la segunda urna creía en el triunfo era Luis.
Guardo tres fotos con Luis. La primera es en Berlín, en un Congreso de IPSA en el que la delegación argentina fue la más numerosa (tiempos de convertibilidad) quien nos sentaba con los grandes de la disciplina era el profe Luis. Guardo una foto con Luis y otros grandes de ese Congreso en el Centro de Convenciones, tomada un rato antes de conocer lo que quedaba del Muro de Berlín.
La segunda es del día que me entregaron el título de Licenciado en Ciencia Política, fue el Director de la carrera, Luis, quien me lo dio. El fotógrafo oficial de la Facultad se encargó de registrar el momento.
Años después nos juntó el proyecto inicial de la segunda etapa de Escenarios Alternativos. Un lujo del que me fui pronto para retomar mi trabajo editorial. Mi primera referencia de contacto en el CV era, en esos tiempos, Luis. En Planeta le edité su anteúltimo libro: Política, cuestiones y problemas. El inicio de la última década me encontró una vez más fuera del mercado editorial, pero con la fabulosa oportunidad de dar clases en su materia del CBC. Se cerraba otro círculo: ahora daba clases de Ciencia Política, con el libro que había editado hace unos años, en el aula 5 de Drago (justo al lado de aquella donde me había tocado cursarla). Gracias a su generosidad, volvía a hacer lo que más me gusta hacer, dar clases en el CBC. Desde Eudeba le edité su último libro, Tragedias y comedias en el Caribe. Génesis y deriva del proyecto chavista. Como exiliado en ese país latinoamericano durante la dictadura, nadie mejor que él para explicar y entender gran parte de la trama política que llevó a Chávez al poder y las consecuencias actuales de la revolución bolivariana.
La última vez que nos vimos fue en un asado de Nuevos Papeles, hace unos meses, en octubre de 2018. Me saqué una foto. Es la última que tengo con Luis. El recuerdo de un profesor que me acompañó (como a tantos miles) no solo desde el aula, durante 32 años y que se fue ayer.

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