| Noviembre 18, 2018, 10 53am

Mark P. Jones: “Luego de estas elecciones, veremos un hostigamiento hacia la administración de Trump”

El politólogo estadounidense analiza los resultados de las elecciones de medio término de su país y el futuro de la administración Trump.

Autor: Luciana Berman





Mark P. Jones, politólogo radicado en Houston conversó con Nuevos Papeles sobre las elecciones legislativas en Estados Unidos. En su análisis resalta la relevancia que adquirirá el Congreso como controlador del presidente y rechaza las observaciones que sostienen que Trump se ha consolidado como líder del Partido Republicano.
 
A partir de un análisis histórico sobre las elecciones de medio término en Estados Unidos, tanto Clinton, Bush y Obama, resultaron electos más allá de los resultados en las elecciones de medio término de sus primeros mandatos, que fueron distintas en cada caso.
En algunos aspectos la elección no es tan rara. La primera renovación parcial casi siempre es difícil para un presidente. Tanto Clinton, Reagan y Obama tuvieron muy malas elecciones de medio término. Diría que sólo Bush tuvo buenas elecciones, pero ese fue en un contexto muy raro después del atentado a las Torres Gemelas el 9/11/2001. Y para el tema de Trump, los resultados en la Cámara de Representantes fueron más o menos esperables. Todavía faltan escrutar los votos de California pero más o menos los Demócratas tendrán entre 230 y 235 diputados, lo que significa una pérdida para los republicanos de entre 35 y 40 diputados. En el Senado, al renovarse solo un tercio de la cámara, no han hecho una mala elección los republicanos. De hecho, parece que van a aumentar el número de bancas por lo menos de 51 a 53, aunque podrían llegar también a 54.
¿Esto no afectaría alas políticas que pueda llegar a tomar el presidente?
En cuanto a los proyectos de ley, no. Ya todos se habían congelado en el Congreso desde hacía un año. Y mientras que los republicanos tengan mayoría en el Senado, podrán frenar lo que salga de la Cámara de Representantes. Lo que sí va a cambiar muchísimo es que, hasta ahora, la Cámara de Representantes estuvo en manos republicanas, lo que significa que las presidencias de todas las comisiones estaban a cargo de ese partido. En Estados Unidos, la Cámara de Representantes no es igual que la Cámara de Diputados de Argentina, donde hay una representación proporcional de las distintas bancadas en las comisiones. La Cámara de Representantes de los Estados Unidos tiene un componente muy mayoritario, que implica que la mayoría se lleva todo. Como todas las comisiones estaban manejadas por republicanos no había muchas comisiones investigadoras, ni pedidos a ministros y secretarios de venir al Congreso para dar testimonio. Desde ahora en adelante vamos a ver un hostigamiento hacia la administración de Trump. Harbrá comisiones investigando sobre Rusia, sobre las inversiones de Trump y su familia, sobre la política de Trump vinculada al FBI, acusaciones de acoso, lo que está haciendo la ministra de educación. Va a ser como una batalla permanente desde ahora hasta que Trump se vaya de la Casa Blanca. 
¿Esto significa que va a tener que negociar con los demócratas, teniendo en cuenta, además, el factor de baja disciplina partidaria?
Sí, pero creo que va a gobernar solo y negociar sobre algunos temas que hay que aprobar, como el presupuesto. Lo más probable es que no veamos mucha legislación importante saliendo del Congreso; sí cosas irrelevantes o cosas en las que todo el mundo está de acuerdo. Pero no vamos a ver proyectos grandes. Posiblemente, cuando miremos retrospectivamente la administración de Trump, nos encontremos con que la única pieza de legislación de gran importancia que pudo aprobar fue la reforma impositiva. Tal vez nos sorprenda y pueda aprobar algo sobre migración, hasta ahora me parece muy difícil. 
¿Entonces considerás que va a legislar más unilateralmente?
Sí, a través decretos y el uso de los poderes ejecutivos que tiene la Presidencia de la Nación.
Que en el caso estadounidense son diferentes a los argentinos… 
Sí, no tenemos poder de decreto legislativo como tienen en Argentina y hay más control del Poder Judicial sobre las acciones. Ahora, con una Cámara de Representantes con más demócratas, también habrá un control más fuerte del lado parlamentario. Pues, si el presidente tuvo problemas con el Congreso y con los demócratas durante sus primeros dos años, va a ser mucho peor para él durante sus últimos dos. 
¿Cómo queda parado Trump al interior del Partido Republicano?
Aunque muchos no quieran decirlo abiertamente, una de las razones que muchos republicanos perdieron fue por la culpa de Trump. Los republicanos de Texas lo vivieron en carne propia porque allí Beto O’Rourke casi derrota a Ted Cruz en las elecciones al Senado y los republicanos perdieron dos bancas en el Congreso Nacional y más dos en el Senado Estatal y una docena en la Legislatura Estatal. En Estados donde la población anglo ya estaba votando republicanos y que tiene población de latinos más grande, como Arizona, Nuevo México y Texas, Trump es una pesadilla para los republicanos. En algunos otros como Indiana, Missouri, Dakota del Norte quizás Trump es un plus que ayuda a los republicanos. Pero en muchos Estados del sur oeste -desde Florida hasta Texas- Trump es una desventaja o un riesgo. Mientras que él esté en la Casa Blanca los republicanos van a seguir con problemas. La única esperanza que puede tener hoy Trump es que alguien de izquierda gane las primarias de los demócratas para la presidenciales de 2020. Casi como Macri necesita a Cristina, Trump necesita alguien como Elizabeth Warren o Cory Booker o Kamala Harris, es decir alguien del lado más de izquierda del Partido Demócrata. Cualquier demócrata razonable centrista le gana por una avalancha y sería un batacazo sobre Trump.
¿No podría pensarse en que fortaleció su liderazgo al interior del partido al haber ganado en el sanado? 
No, porque en el Senado ganaron más por suerte geográfica. Tuvieron la suerte de que la elección de 2012 fue una excelente elección para Obama y muchos demócratas habían ganado en muchos Estados que suelen ser más conservadores, como Dakota del Norte, Missouri e Indiana. Y muchos de los senadores de esos Estados no son seguidores de Trump; lo están aguantando, pero no son fieles a él. Y, probablemente estén pensando más en como liberarse de él los últimos dos años y evitar mayor daño a la imagen el Partido Republicano. Lo único que Trump está haciendo bien para muchos de ellos es que sí está poniendo jueces conservadores en la Corte Suprema y las Cortes de Primera y Segunda Instancia. 
Está controlando ex ante las instituciones
Exacto. Es difícil de exagerar la importancia de haber puesto a Gorsuch y Kavanaugh, dos hombres que tienen entre 20 y 30 años, en la Corte Suprema de Justicia de la Nación, siendo dos votos que pueden decidir muchísimas cosas. 
Volviendo al principio, tanto Clinton, Bush y Obama perdieron las elecciones de medio término pero su imagen estaba por encima del 50%. En cambio, si bien Trump también perdió las elecciones de medio término, su imagen está por debajo del 50%.
Sí, él tiene su base de apoyo. Trump es muy parecido a Cristina: tiene su base de fieles ciegos. Su problema es que puede ser derrotado por alguien razonable. Por lo tanto, la única esperanza que tiene Trump es que los demócratas se sientan grandes y medio soberbios y elijan un/a candidato/a de izquierda como Elizabeth Warren, Kamala Harris o Cory Booker, que es tan izquierdista que incluso muchos demócratas y republicanos que odian a Trump, igual tendrían temor de elegirlo por tener una postura tan extrema.
Los medios coinciden en que han sido unas elecciones históricas por dos motivos principales: el avance de mujeres en cargos electivos (legislativos y ejecutivos) y el récord histórico de votantes. En cuanto a lo primero, las mujeres llegarían a ser más que las 84 anteriores. Aún sin acciones afirmativas (cuotas o paridad), parecería ser que algo está avanzando en materia de género. ¿Es un llamado de atención ante este gobierno?
Muchas de las candidatas mujeres suelen tener más éxito que candidatos hombres, tanto en el Partido Republicano como en el Demócrata. Una característica que tiene Trump y que es un problema para el Partido Republicano es que es un pianta votos de mujeres universitarias y blancas. Hay un grupo de ellas que forman parte de la base del Partido Republicano, pero no lo pueden ni ver a Trump, lo odian. Ellas, específicamente, estarían más dispuestas a votar a una candidata demócrata que a un candidato demócrata, si pudieran decir que la candidata demócrata no es extremista y/o izquierdista. Aquí en Houston, tenemos un caso muy parecido a esto que describo: tenemos un distrito que, basándonos en quiénes viven y cómo votan sus habitantes, constituye un distrito republicano. Sin embargo, ha habido un diputado varón que resultó ser un mediocre y tuvo una contrincante que era una demócrata centrista, llamada Lizzie Fletcher, que ganó por su habilidad en convencer entre cinco y diez mil mujeres universitarias anglos para que, aunque votaran por republicanos para otros cargos, la votaran a ella como diputada nacional. Y eso pasó también en Nevada con  Jacky Rosen, por ejemplo.
Foto: Michael Stravato para Rice University’s Baker Institute, 2018.