| Octubre 09, 2018, 7 17am

La recesión y la salud de la población



Autor: Daniel Muchnik


Como primera imagen es bueno pensar cuál puede ser el ánimo y la salud psicológica de aquellos que quieren trabajar, pero no consiguen ubicación y ya han pasado meses, quizás un año o dos. La víctima se mira en el espejo y percibe un fracasado. ¿Cómo impacta esta presión en su salud? ¿Cómo se vincula a diario con su familia? ¿En qué condiciones se relaciona con su mujer, sus hijos, sus amigos? ¿Cómo termina todo ese bagaje pesado e insoportable?
Desde el bando oficial, de aquellos que tienen el poder, en su gran mayoría, no están advirtiendo el grado de stress de gran parte de la sociedad, que arrastra problemas de salud de todo tipo. Bien se sabe que el proceso de recuperación llevará bastante tiempo, que el 2019 será una prolongación de la profunda recesión actual, reconocida por la Casa Rosada y sin vueltas.
Se dirá que todo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional es así, donde solo importan las variables económicas, no las de los sentimientos en la sociedad donde se aplican sus criterios. Otra cosa no se le puede pedir a un Fondo Monetario, cuyo Directorio está en manos de los países más ricos del mundo (por el momento sumidos en una guerra comercial de grandes dimensiones). El Fondo hasta se siente dadivoso por haber salvado a la Argentina del default.
Según un estudio realizado a 578 adultos de todo el país, hace pocos días, a cargo de la consultora D’Alessio IROL/ Berensztein nueve de cada diez argentinos señalan que la situación actual está impactando en su vida cotidiana. Los números preocupan: el 59% de los sondeados ven afectadas las relaciones en la familia, otro 59% daña su buen rendimiento en el trabajo, el 46% deja de salir con sus amigos porque cuando se reúnen la discusión política está a la orden del día, en vez de primar el “escape del día” o el bienestar. La encuesta también muestra afectadas a las parejas en un 33%.
El mismo estudio percibe que el 76% de los consultados considera que hay más agresividad en las calles, un 75% más de tensión y el 52% siente más miedo que antes.
Los síntomas de salud son dificultades del sueño nocturno, constante irritabilidad, depresión anímica, trastornos digestivos o cardiológicos, ausencia de concentración, alergias y otras nanas algunas más graves que otras que otras, y una cadena de somatizaciones, en general paralizantes.
La encuesta no dice si se hizo en base a los distintos estamentos de la clase media (alta, mediana, baja). Por supuesto que los más pobres no se desligan de los mismos padecimientos.
El gobierno está en el centro de la tormenta. La consultora Synopsis evaluó el desempeño del gobierno. El 12% lo consideró “malo” y el 38,4% “muy malo”. Los que evaluaron el desempeño como “muy bueno” constituyeron el 7,6% y “bueno” el 19,5%. Bien se sabe, las encuestas no son infalibles, se pueden caer todos los números dependiendo a quien se entrevista, en que momento y en que región del país. De este sondeo de Synopsis se considera que una minoría es la que está conforme con los hechos de la realidad. Recorriendo las redes sociales se advierte que las discusiones van en un in crescendo vertiginoso. Reina una agresividad nunca vista. Y un golpeteo de propuestas golpistas y antidemocráticas. Un actor que fue devoto Kirchnerista llegó a decir en estas horas: “que se vayan ya”. Un decir que es un cántico persistente en la Cámpora. No es ya enemigo del poder. Es un anarquista desmesurado.
El pesimismo sobre la economía, la casi seguridad en la proyección que el 2019 será la continuidad de todos los índices negativos del 2018, diagnóstico que la Casa Rosada lo reconoce, convierte al futuro en un tiempo más dificultoso que el hasta ahora vivido. Por ello se están frenando decisiones pequeñas o medianas de inversión y consumo, los ejecutivos de las grandes empresas son conscientes de las limitaciones. Seguirá la recesión, es posible que merme un poco la inflación, pero la demanda continuará ciega en tierra de nadie.
No es un tema de responsabilidad del gobierno de Macri, que empezó su administración como el gran salvador, el optimista, el iluminado. La crisis se viene arrastrando desde hace tiempo y ya la Iglesia Católica ha comenzado toda una movilización, junto a la ministra Carolina Stanley, para inundar de alimentos las regiones marginadas que se ubican entre el primero y tercer cordón suburbano.
En otras administraciones en más de los últimos setenta años de fracturas sociales y crisis, las montañas de raciones de la canasta básica o eran robadas o quedaban a merced de los caudillos zonales. Sin duda que la comida es necesaria, pero habrá que valorar quien la distribuye. Se ha pedido ayuda a las Iglesias Evangélicas. Lo único cierto es que es una escasa solución para los once millones de pobres en el país, 750.000 ciudadanos más que en la segunda mitad del 2017. Hace falta mucho más, maniobras más urgentes y decididas.
Publicado en Infobae el 3 de octubre de 2018.
Link https://www.infobae.com/opinion/2018/10/03/la-recesion-y-la-salud-de-la-poblacion/