| Julio 11, 2018, 6 23pm

AMLO, WTF. EMHO: Andrés López Obrador, ¡what the fuck! En mi humilde opinión

Un presidente populista vuelve al poder en México.

Autor: Ángeles Salvador


Al nuevo presidente de México se lo llama por la sigla que conforman sus iniciales. Suena raro. Como esos nombres de DJ europeo. O los acrónimos que se usan en las redes sociales que nos llevan esfuerzo y tiempo para poder hacer una lectura lisa si no fuimos buenos chateadores. AMLO es Andrés Manuel López Obrador. Ganó las elecciones del fin de semana pasado por 25 millones de votos y siguen contando.
Obrador es un caminante de la política. Licenciado en Ciencia Política y Administración Pública, hizo una carrera trabajosa, creativa, reactiva y pertinaz. Sumó frentes, fundó corrientes y partidos, realizó éxodos, teorizó en libros, denunció fraudes cada vez que perdió elecciones y no lo hizo cuando las ganó. Perdió como gobernador de Tabasco, su estado natal, y como presidente dos veces. Cuando perdió por media centésima, cortó durante semanas una de las principales avenidas de la Ciudad de México para hacer su resistencia pacífica al fraude de Vicente Fox y se colocó una banda presidencial tricolor como autoproclama. Al día de hoy afirma que fue el “Presidente Legítimo” mientras Felipe Calderón era el “Presidente Pelele”
Ganó como Jefe de Gobierno del DF en el 2000 rompiendo el binarismo del PRI y el PAN. Durante su jefatura se llevó los laureles de ser el mayor gobernante ruedaprensero con su récord de 500 mil conferencias matutinas, cosa que en nuestro país había iniciado Carlos Corach durante el menemismo y luego Capitanich durante el kirchnerismo pero que no habrán sido cuantificados en el récord mundial por no entrar en la categoría gobernante. También se jacta, en la semblanza de su propia página web, de ser un precursor de la transparencia y la democracia colaborativa, haciendo consultas públicas donde siempre le fue de bien a muy bien. Por ejemplo, le preguntaba al pueblo cada dos años, en el periodo hexenial de su mandato, si iba bien en la gestión, si lo querían todavía, y el pueblo en un 90% le daba luz verde para que siguiera con todo. Como el espejito de Maléfica, la madrastra de Blancanieves. Luego consultó para eliminar el Horario de Verano que le querían imponer a la capital, y que irritaba a los defeños, por el sofocón, y logró instalar una gran controversia nacional por las verdaderas cosas que nos regulan la vida.
En 2008 creó el Movimiento Nacional en Defensa del Petróleo. Su “MORENA”, que dicen que resuena en el semblante y el apodo de la Virgen de Guadalupe. Con MORENA llegó al poder.
Sus próceres mexicanos son José María Morelos y Pavón, Benito Juárez, Francisco I. Madero y Lázaro Cárdenas del Río a quien López Obrador considera el mejor Presidente del siglo XX. De Latinoamérica admira a Lula.
Lo tildan de populista porque sus lemas son “Primero comer, luego pagar” o “Por el bien de todos, primero los pobres”.
Ahora que ya es presidente, AMLO que era el “cuco” chavista según el establishment mexicano, ha comenzado ya la fase de mutua seducción con el empresariado y con todos los factores de poder. Los barones de la industria azteca explicitaron un claro mensaje: “no dejaremos de invertir en el país”. Hay otros poderosos -menos sutiles- que han negociado hasta ahora a sangre y fuego con el poder político instalado en el Zócalo: El narco. Es el problema más grave que enfrenta el país y por supuesto AMLO. ¿Iniciará un operativo masivo de represión contra los poderosisimos irregulares que imperan en zonas liberadas sobre todo en el Norte?
Y aún más al Norte está el otro inmenso desafío: Donald Trump. Apenas electo AMLO dialogó “amablemente” según su propia versión, con el presidente norteamericano, el que prometió trazar el muro divisorio entre los dos países y el que endureció las leyes de inmigración jaqueando a los millones de mexicanos en USA que están flojos de papeles.
Para AMLO, con su larguísima trayectoria, su historia recién comienza ahora. Porque la retórica populista no basta para gobernar México, esa inmensidad histórica que arraiga en Tenochtitlan, en Moctezuma, en la Malinche, en Hernán Cortés, en todos los mestizajes que proveyeron los siglos, en la guerra de los Cristeros, en la novela perfecta: Pedro Páramo, en Frida Kahlo y en Diego Rivera y en todos los que ahora apuntan sobre AMLO para ver qué puede hacer con tanta historia, tanto poder y tantos enemigos.