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Opinión Noviembre 19, 2016, 4 20pm

Francia: primarias presidenciales de los conservadores

Se celebran las primeras elecciones primarias de la derecha en Francia. El resultado es clave para saber quien competirá en la segunda vuelta electoral de 2017 por la presidencia del país contra la ultraderecha de Marine Le Pen

Autor: Daniel Mondotte





Son tres los aspirantes con más posibilidades: Alain Juppé, alcalde de Burdeos y ex primer ministro; Nicolás Sarkozy, presidente del país entre 2007 y 2012; y François Fillon, diputado en la Asamblea Nacional y ex primer ministro de Sarkozy.

El 20 de noviembre se celebra en Francia la primera vuelta de la Primaria Abierta de la Derecha y el Centro, en la que Los Republicanos, el partido político heredero de la Unión por un Movimiento Popular, es el principal protagonista. Siete candidatos, entre los que hay solamente una mujer, se disputarán la candidatura presidencial para las elecciones del próximo año. Si ninguno de ellos obtiene el 50% de los votos, como se espera, el domingo 27 la contienda se definirá entre los dos más votados.
Son tres los aspirantes con más posibilidades: Alain Juppé, alcalde de Burdeos y ex primer ministro; Nicolás Sarkozy, presidente del país entre 2007 y 2012; y François Fillon, diputado en la Asamblea Nacional y ex primer ministro de Sarkozy.
Durante meses los sondeos han situado a Juppé, un veterano de perfil moderado, como cómodo ganador de la primaria. Sin embargo, los tres debates televisivos que protagonizaron en la recta final de la campaña, el último de ellos el pasado jueves, han dejado mejor parados a Sarkozy y Fillon, aunque parecen estar todavía un paso atrás de Juppé.
Los comicios de mañana cobran mayor relevancia ante el caos que reina en el gobernante Partido Socialista. Atravesado por divisiones internas, también sufre el descrédito generalizado de su máxima figura, el presidente Hollande. Además, esta semana confirmó su candidatura al Palacio del Elíseo Emmanuel Macron, ministro de Economía del gobierno hasta agosto y referente del ala liberal del socialismo. Macron buscará la presidencia con el apoyo de En Marcha!, el movimiento político que lanzó unos meses atrás. Con este panorama, se da por descontado que el ganador de esta primaria enfrentará a Marine Le Pen, líder del ultraderechista Frente Nacional, en la segunda vuelta de las elecciones de 2017.
Sarkozy centró su campaña en consignas antiinmigración y mano dura; su llamado a salvaguardar la identidad y los valores franceses —frente a la visión más integrista de Juppé— apunta a atraer al electorado tradicional del Frente Nacional, de quienes ha dicho “merecen ser escuchados; debemos proponerles soluciones concretas”.
Es en este contexto que se espera que miles de votantes de las distintas vertientes de la izquierda también participen de las elecciones del domingo, para impedir que las opciones para el 2017 sean Sarkozy y Le Pen. Apuestan a que Juppé, cuya figura tiene más aceptación fuera de Los Republicanos que la del expresidente, pueda reunir los apoyos suficientes para derrotar al Frente Nacional. Durante estos días, el arco político y los medios franceses recuerdan la elección presidencial de 2002, cuando el electorado progresista se volcó en masa a favor del conservador Jaques Chirac en el ballotage frente a Jean-Marie Le Pen, padre de la actual líder del partido.
Pueden participar de las primarias todos los franceses inscriptos en el padrón electoral. Quienes asistan mañana, y el próximo domingo de ser necesario, deberán pagar 2 euros para los gastos de organización y firmar una declaración en la que certifican su compromiso con “los valores republicanos de la derecha y del centro”.
El nivel de participación es clave para el resultado de la elección, tal como sucedió en el Plebiscito sobre los Acuerdos de Paz en Colombia y la elección del pasado 8 de noviembre en Estados Unidos. Si la elección queda reducida a la militancia de Los Republicanos, Sarkozy es quien tiene más posibilidades de llevarse el triunfo, ya que el apoyo del que goza en la estructura partidaria tiene su contraparte en la impopularidad que suscita en el resto del electorado, principalmente por sus problemas judiciales, vinculados a la corrupción, financiación ilegal de su campaña en 2012 y tráfico de influencias. Por otro lado, una afluencia significativa de votantes ajenos al partido beneficiaría a Juppé, e incluso al tercero en discordia, Fillon.
La carrera para las elecciones presidenciales de Francia, previstas para abril del próximo año, ya está abierta y mañana tiene un capítulo importantísimo. Por primera vez en su historia los conservadores eligen su candidato en primarias abiertas. El gran desafío del ganador será encolumnar a todo el partido detrás suyo, para construir una candidatura convincente frente a la ascendente Le Pen. La aspirante por el Frente Nacional, exultante por el triunfo de Trump en Estados Unidos —a quien felicitó públicamente antes del resultado definitivo— manifestó que “es el primer paso de un nuevo mundo” en el que la Unión Europea “no debería durar más de dos minutos”.
¿Podrán inclinar la balanza quienes quieren frenar el regreso de Sarkozy? ¿Acaso los militantes del Frente Nacional influirán a favor de él, para formar un hipotético escenario de segunda vuelta más favorable a Le Pen? Son las incógnitas que permanecen a horas de una primaria que enfrenta a siete candidatos —entre los que hay un expresidente y cuatro postulantes que formaron parte de su gobierno— y que no escapa a las sospechas de fraude, luego del escandaloso antecedente de 2012, cuando la elección de autoridades partidarias de los conservadores casi quiebra al partido luego de las denuncias cruzadas de irregularidades.

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