| Mayo 13, 2018, 4 09am

Andrés Malamud: “Los acuerdos deben ser puntuales. Argentina no tiene actores cohesionados ni tradición acuerdista”



Autor: Diego Dib





El politólogo olavarriense, doctorado en Ciencia Política por el Instituto Universitario Europeo, presentó su último libro El oficio más antiguo del mundo. Secretos, mentiras y belleza de la política. Desde Lisboa, Malamud, que está pendiente a los escenarios cambiantes de nuestro país como a las discusiones de coyuntura, plantea la búsqueda de acuerdos como una necesidad más que como una virtud.
Queda claro por donde pasan los secretos y por donde las mentiras del título de tu libro, pero por donde pasa la “belleza”.
La belleza pasa por la comprensión. Dicen que, si te gustan las leyes y las salchichas, lo mejor es no saber cómo se hacen. Sin embargo, la curiosidad intelectual paga: entender puede ser tan placentero como comer. La política es bella en sí misma, porque sin el pegamento que provee nunca habríamos salido de la selva.

Te he visto discutir muchas veces sosteniendo que no hubo nunca un “consenso alfonsinista”. ¿Cuál es el planteo principal de dicha definición que algunos politólogos sostienen y vos negás?
Hay dos definiciones inteligentes sobre el concepto: la de Marcelo Leiras (“consenso alfonsinista”) y la de Roberto Gargarella (“contrato del Nunca Más”). La primera se refiere a un acuerdo sobre la democracia representativa, y la segunda a uno sobre los derechos humanos. Ambos acuerdos existen en sentido lato, pero siempre fueron conflictivos: el gobierno radical de los ochenta debió enfrentar a una oposición que pactó con los militares, justificó la autoamnistía, rechazó la CONADEP, combatió el acuerdo de paz con Chile y, más tarde, indultó a los excomandantes. No hago juicio de valor, pero destaco que el tal consenso alfonsinista es una idealización que no se ajusta a los hechos, y que sostienen principalmente quienes se opusieron a Alfonsín, no quienes lo bancaron. Esa idealización del pasado lleva a imaginar en el presente una erosión de la democracia y los derechos humanos.
Apuntás a la posibilidad de diálogos y consensos en la política local, ¿es una mirada de larga distancia (residís en Portugal) o es una posibilidad concreta que observás en tus visitas y tus consultas con los distintos actores políticos de nuestro país?
Al contrario, ridiculizo ambos conceptos. En ciencia política estudiamos la negociación y los acuerdos, que remiten al conflicto real y la cooperación posible en vez de a la armonía zen.
¿Cuáles serían esas posibles líneas de consenso o acuerdo? ¿Crees posible la construcción de una Moncloa vernácula? ¿Crees que los diferentes actores estén dispuestos a ceder algo en este sentido?
No veo posible ni deseable una Moncloa vernácula: Argentina no tiene actores cohesionados ni tradición acuerdista. Por eso las negociaciones y los acuerdos, que son necesarios, deben ser puntuales. Para ello hace falta muñeca, que en el congreso proveen figuras como Miguel Pichetto, Emilio Monzó, Graciela Camaño y Mario Negri. Desautorizar el papel de estos actores es tan inteligente como rociarse con nafta.
¿Seguís sosteniendo que una posibilidad para resolver la hipertrofia bonaerense es dividir dicha provincia en tres? 
No necesariamente en tres, pero sí: dividirla es la única posibilidad de resolver la hipertrofia. Sin embargo, necesario no equivale a probable.
Hace unas semanas resaltaste el problema del nivel de inflación y la posibilidad de cambio cultural. Sin embargo, el gobierno viene de ganar una elección con niveles más altos aun de inflación en 2017. ¿Por qué sostenés esta afirmación?
Si ganar las elecciones expresa un cambio cultural, entonces ya está. Pero el gobierno nunca explicó lo que entiende por ese concepto, que parece un cliché más que otra cosa.
Cuando hablaste de inflación y cambio cultural aun no se había dado el salto en el dólar producido por una combinación de factores externos y domésticos. Pareciera ser de todos modos que este último salto es más una preocupación de los políticos y ciertos sectores de poder (el Círculo Rojo lo definiría Macri) que contagia a la sociedad. ¿Notás altos niveles de contagio o crees que el gobierno tiene la medicina (política) adecuada para controlar la situación?
Argentina es una hoja al viento del mundo, con una inflación estructural que ya tiene más de setenta años. La inflación significa que el futuro es más caro que el presente, y por lo tanto incentiva el cortoplacismo y la búsqueda de atajos. No se me ocurre mayor cambio cultural que recuperar el futuro, lo cual requiere derrotar la inflación.
¿Qué escenario de competencia electoral se perfila para 2019?
Un gobierno no peronista contra una o más candidaturas peronistas, como siempre que no es al revés.
Para terminar, te saco de la coyuntura. Una promesa permanente de campaña de quienes no detentan el poder, y a la vez un argumento común de quienes no entienden las leyes o el funcionamiento político, plantea como un mantra “Hay que modificar la Ley de coparticipación federal”, ¿crees que es posible ese escenario y que resolvería algunos de los problemas del federalismo local?
Creo que resolvería problemas. No creo que sea posible.